Reflexión sobre caso H&M
¿H&M, MODA CONSCIENTE?
La marca sueca H&M, fundada en 1974, define su idea de negocio como “moda de calidad al mejor precio” sin dejar de lado la sostenibilidad, manifestando que el fin de su oferta es ser siempre la opción más sostenible, la contradicción, es que no posee fabricas propias, sino que colabora con proveedores independientes que a largo plazo se convierten en socios de esta compañía.
También, afirman que
hacen esfuerzos para introducir mejoras sociales y medioambientales duraderas
en la cadena de suministro, en el ciclo de la vida de las prendas y en las
comunidades que trabajan para ellos, todo los cual se enmarca en la H&M
Conscious Foundation.
Dicha Fundación, nació en
2007, en su función como portavoz de la marca ha expresado, que es mejorar la
calidad de vida de las personas y las comunidades en las que H&M está
presente, como el caso de la comunidad bangladeshí, en donde la marca cuenta
con proveedores y desarrolla a través de la fundación un amplio trabajo social.
Ese trabajo social, se realiza
en una población donde los empleados textiles, que en su mayoría son mujeres,
están entre las peores pagadas del mundo cobrando alrededor de 32 euros al mes,
lo cual los lleva a ser más “competitivos que los chinos”.
Durante el 2005,2006 y posteriormente
en 2012, esta compañía que trabaja en llave con la citada fundación, se vio
involucrada en noticias tan desafortunadas, como los accidentes que ocurrieron
en fábricas textiles en Bangladesh, dejando una cantidad importante de muertos
y miles de personas heridas. Aunque los empleados no fueron o son contratados
por H&M directamente, es claro que su responsabilidad es indirecta pues al
final lo que producen los trabajadores va dirigido a esta marca.
Con el fin de limpiar su
imagen, la fundación inició varias campañas añadiendo un componente social de
RSC, mediante acciones e iniciativas para ser más respetuosos con el medio ambiente,
inversión social, así como una difusión y concienciación de información y
actividades dirigida a los clientes como a sus propios trabajadores.
Una de las campañas
denominada “Dale una segunda
oportunidad a la moda” hacia “Demos a H&M otra oportunidad” después de las
numerosas crisis de reputación que sufrieron por una muy mala gestión de su
Responsabilidad Social Corporativa, lleva a plantearse si ¿todo ello es un
montaje o si de verdad han sido conscientes de los daños causados no solo a
personas sino al entorno y comienzan a hacer las cosas bien?
Es difícil que una compañía se despoje de la noche a la mañana,
de la idea de producir para obtener unas ganancias que no sean millonarias, promoviendo acciones para procurar el bienestar de los trabajadores y proveedores, así como una forma de producir
responsable y sostenible, llegando al cliente final con un producto duradero y dejando de favorecer el "fast fashion".
Por todo lo anterior, considero que, aunque una empresa tenga por
escrito un código de ética, buen gobierno o afines, no garantiza que todas sus
disposiciones se cumplan al pie de la letra, podrán existir aquellas que se lo
tomen un poco más “en serio” y otras que lo harán como una estrategia de marketing
acogiéndose al “Greenwashing”, el cual fue un tema sobre el que se hizo una breve reflexión en
otro apartado de este blog.

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