Consumir responsablemente
Partiendo de la definición de
consumidor/a responsable como «aquel o aquella que tiene en cuenta criterios
medioambientales, sociales y éticos cuando realiza la compra y el consumo de
cualquier producto o servicio», podemos hacernos la siguiente pregunta:
¿TE CONSIDERAS UN
CONSUMIDOR O CONSUMIDORA RESPONSABLE?
Ante este interrogante, debo
decir que con el paso del tiempo he ido adquiriendo hábitos y costumbres que me
han permitido llegar a ser una consumidora parcialmente responsable, alcanzar la
etiqueta de “consumidora 100% responsable” no es una cuestión que se logre de
la noche a la mañana, pues todo el tiempo estamos siendo bombardeados con publicidad
en redes, televisión, en la calle, en cualquier lugar al que vayamos y expuestos a la globalización excesiva.
Ahora que he conocido diferentes situaciones
y realidades, como por ejemplo el “Fast Fashion, el Greenwashing”, la RSC como
una estrategia que usan grandes compañías de múltiples sectores para disfrazar el maltrato a personas
trabajadoras, sus formas agresivas de producir, entre muchas otras
circunstancias, tengo la certeza que como consumidores contamos con la potestad
de exigir a quienes nos venden bienes y servicios la garantía de que realmente
están cumpliendo con las disposiciones contenidas en los códigos éticos, de
buen gobierno y de índole similar, puesto que al final los productores existen
gracias a los consumidores.
Durante la pandemia empecé a entender la importancia de la alimentación y como ella, puede influir positiva o negativamente en nuestro comportamiento, estado de ánimo y en tener o no dolencias, buscando en diversas fuentes encontré que la calidad de lo que comemos es igual de relevante, es decir que si la verdura, la fruta o la carne que ingerimos han sido tratados con químicos o los animales son alimentados con piensos de mala calidad, y a ello se le suma el hecho que estén envasados, es claro que no solo estamos perjudicando nuestra salud sino la del planeta.
Es por ello, que comprendí la
importancia de consumir local, de preguntar por el origen de los alimentos y
las formas en que fueron cultivadas y cosechadas, pues así no solo se beneficia
mi salud, sino la del planeta, los pequeños productores y todas las personas que directa o indirectamente hacen parte de la cadena de producción.

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